COP 21: Cómo las ciudades pueden dar respuesta a los retos del desarrollo sostenible

Este articulo ha sido presentado como comunicación al II Congreso de Ciudades Inteligentes y publicado en el libro de comunicaciones en la revista ESMARTCITY.

Resumen

El primer acuerdo universal y vinculante adoptado en París, acelera la tendencia y necesidad mundial de avanzar en el desarrollo sostenible. Las ciudades, generadoras del 70% de los gases invernadero, y uno de los principales focos de los impactos del cambio climático, serán claves en esta transición. La metodología y el paradigma Smart permiten desarrollar planes de acción para responder al reto climático. Para garantizar su éxito estos planes deben ir un paso más allá desarrollando una estrategia de financiación que incluya acuerdos público-privados, un relato político-estratégico que aporte consistencia y genere compromiso ciudadano, además de alinearse con la estrategia municipal generando sinergias con las iniciativas existentes.

Introducción

El primer acuerdo universal y vinculante adoptado en Paris en la 21ª Conferencia de las Partes (COP21), acelera la tendencia y necesidad mundial de avanzar en el desarrollo sostenible.

Las ciudades juegan un papel clave en la lucha contra el cambio climático. Si bien sólo cubren el 2% de la superficie de la tierra, son generadoras del 80% de la producción económica mundial y del 70% de los gases invernadero. A fecha de hoy, más de la mitad de la población del planeta vive en ciudades, porcentaje que ascenderá en los próximos años pudiendo llegar a los 2,3 mil millones de personas en entornos urbanos el año 2050.

Por otra parte, las ciudades son especialmente vulnerables al cambio climático dado que se concentran elevados números de población y sus cadenas de aprovisionamiento de comida y recursos no son en la mayoría de casos suficientemente resilientes. Adicionalmente, considerando que el 90% de las zonas urbanas se encuentran en zonas de costa, serán especialmente sensibles a las subidas del nivel del mar así como a los desastres naturales derivados de los cambios en el clima.

A pesar que el acuerdo adoptado en París ha sido firmado por países, gran parte de las acciones necesarias para conseguir los objetivos marcados deberán ser implementadas a nivel local.

Aspectos claves de la importancia de las ciudades frente al reto climático
Figura 1. Aspectos claves de la importancia de las ciudades frente al reto climático

De hecho, las ciudades ya están liderando la transición hacia estilos de vida más sostenibles y una economía baja en carbono. Este liderazgo fue claramente mostrado en la Cumbre Sobre el Clima para los Líderes Locales que tuvo lugar en París paralelamente al encuentro COP21 y que reunió a 1,000 alcaldes, gobernadores y líderes locales.

A pesar del liderazgo y el impulso demostrado, las ciudades se enfrentan aún con dificultades en estas iniciativas. Según el estudio “Potential for Climate Action” (Arup & C40, 2015) las principales barreras con las que las ciudades se encuentran a la hora de dar respuesta al reto climático son tres:

  • Desafíos económicos y financieros (representan el 21% de los principales desafíos experimentados por las ciudades). Estos se refieren al acceso al capital, limitaciones a la independencia financiera y cooperación efectiva financiera con el sector privado entre otros. Por ejemplo, la Ciudad de México, Río de Janeiro y Johannesburgo han destacado la escasez de financiación delegada a la ciudad desde el nivel federal, en particular para los proyectos relacionados con el medio ambiente y el clima.
  • Desafíos Políticos y de liderazgo (representan el 20% de los principales retos experimentados por las ciudades). Estos incluyen desafíos de la gobernabilidad de la ciudad, colaboración con otros socios fuera de la ciudad, y así sucesivamente. Por ejemplo, Barcelona, ??puso de relieve las dificultades de crear planes de cambio climático para un horizonte de 20 a 30 años, el uso de las proyecciones climáticas de 100 años, cuando gobiernos cambian en un ciclo de cuatro años (por esta razón el trabajo de Barcelona llegar a un acuerdo de todas las partes interesadas, incluidos los partidos políticos).
  • Desafíos institucionales, reglamentarios y legislativos (representan el 17% de los principales desafíos experimentados por las ciudades). Este es un grupo diverso de desafíos, entre los que se encuentran la integración vertical y horizontal de agencias de gobierno y una legislación inadecuada para soportar las acciones en favor del clima. Por ejemplo, en 2011 una ciudad miembro de C40 pilotaba la gestión de crisis para la adaptación al cambio climático, pero la falta de integración entre instituciones ha dificultado que esta acción progrese de manera significativa o se escale a toda la ciudad.

El paradigma smart potencia el desarrollo sostenible

En el punto anterior se ha expuesto como las ciudades tienen el potencial de impactar en el reto climático y como serán sin duda actores claves en el desarrollo sostenible de nuestro país y de nuestra sociedad.

Si bien cada ciudad es distinta en sus limitaciones y particularidades, en sus competencias sobre servicios municipales y su nivel de avance en el desarrollo sostenible, se identifican una serie de retos y barreras que son compartidos por la mayoría de las urbes.

El concepto smart city se caracteriza por utilizar un enfoque holístico, crear alianzas y propiciar la colaboración entre actores además de un empleo inteligente de las TIC. Este paradigma de transformación urbana es una potente herramienta que permitirá a las ciudades superar las barreras con las que se encuentran y avanzar hacia un desarrollo sostenible.

Enfoque holístico

El enfoque holístico es una de las señas identitarias de las ciudades inteligentes y un aspecto clave a utilizar en el desarrollo de sostenible de las ciudades. Una visión global permite priorizar y planificar una estrategia transversal de ciudad así como detectar sinergias e identificar iniciativas tractoras.

Alianzas y colaboraciones

Tal como manifiesta la frase “la unión hace la fuerza” las alianzas son una herramienta clave para resolver con éxito del reto climático. Entre otros objetivos, las colaboraciones permiten a las ciudades el aprendizaje mutuo, la generación de sinergias y la obtención de economías de escala.

Según el número de agentes involucrados se pueden clasificar las colaboraciones entre bi-laterales y multi-laterales. En el primer tipo, colaboraciones entre dos entidades, se puede dar el caso de una alianza con otra ciudad, con una empresa o bien con otra administración.

La alianza entre dos ciudades puede ser especialmente útil en el caso de que sean similares o compartan una misma problemática, colaborando para replicar la solución de éxito probada por una de las dos ciudades o bien para generar un diálogo de intercambio y co-creación para encontrar juntas una solución.

En el caso de las colaboraciones con una empresa, se encuentran ejemplos como acuerdos para que una empresa testee una nueva solución en una zona de la ciudad.

En el caso de las colaboraciones multi-laterales se encuentran alianzas entre múltiples ciudades, que pueden ser establecidas ad hoc para una iniciativa concreta o bien creadas para una alianza a más largo plazo como en el caso de las redes, así como alianzas y redes que incluyan actores diversos como administraciones supra-locales, entidades o el sector privado. Las administraciones locales han demostrado en los últimos años una clara apuesta por las alianzas multi-laterales y de largo plazo en el campo de las ciudades sostenibles y las smart cities, muestra de ello son la multitud de redes de ciudades que se han creado y que cuentan ya con un número elevado de miembros activos: Red Española de Ciudades Inteligentes, la Red Española de Ciudades por el Clima, la red internacional C40 o el Pacto de los Alcaldes.

Innovar en los modelos de negocio y la contratación pública

Uno de los retos comunes identificado por las ciudades alrededor del mundo es el acceso a capital. En este sentido, los modelos de negocio innovadores resultan primordiales para aumentar la sostenibilidad económica de los servicios e infraestructuras municipales así como para apalancar inversión del sector privado en el desarrollo sostenible de las ciudades.

Un caso real que ejemplifica a la vez una alianza entre actores diversos, y una innovación en la contratación, fue llevado a cabo en Melbourne como solución a una legislación que no potenciaba el mercado de las energías renovables. Para resolver este reto, el Ayuntamiento de Melbourne reunió a un grupo de grandes consumidores y compradores así como propietarios del sector privado que poseían un gran número de edificios para crear un consorcio de compras de los consumidores de la ciudad. Utilizaron este poder adquisitivo combinado para crear suficiente demanda en energías renovables como para incentivar al sector privado a invertir y comenzar a suministrarla (Feargus O’Sullivan, 2015).

Uso inteligente de las TIC

Las tecnologías de la información y las telecomunicaciones (TIC), entendidas como un facilitador y no un objetivo, tienen el potencial de transformar las ciudades y su gestión. Bigdata, tecnología móvil, aplicaciones y servicios en la nube, sensorización, híper-conectividad, impresión 3D, fabricación digital son algunas de las tecnologías que pueden ser aplicadas por las ciudades para una mejor toma de decisiones y formulación de políticas, una asignación de recursos más eficiente y una gobernanza más abierta, transparente y participativa.

Un ejemplo, que esta aplicado en multitud de ciudades, en el que la tecnología móvil se ha usado para reducir el impacto medioambiental de la ciudad son las aplicaciones de transporte público ya que al facilitar el uso de los transportes colectivos se reduce el número de ciudadanos que circulan en coche privado.

Otro ejemplo son los sistemas de alumbrado inteligente, donde a través de una gestión remota e integrada del alumbrado se generan importantes eficiencias energéticas y económicas.

Finalmente, las TIC permiten incrementar la eficiencia de la gestión interna municipal así como la productividad y la calidad de sus servicios a través de facilitar el uso de cuadros de mandos y el seguimiento por indicadores de desempeño (KPIs).

Plan Smart de Desarrollo Sostenible

La Agenda de Acción de Lima-París, es una iniciativa conjunta de las presidencias de Perú y Francia del COP, la Oficina del Secretario General de las Naciones Unidas y la Secretaría de la CMNUCC. Su objetivo es fortalecer la acción por el clima a lo largo de 2015 y agrupa los actores estatales y no estatales en el escenario global para acelerar la cooperación y la acción por el clima y llevar a cabo el nuevo acuerdo sobre el cambio universal climático que los gobiernos han alcanzado en París.

El primer objetivo de la AALP es incrementar el número de ciudades y regiones desarrollando planes de acción por el clima.

Para desarrollar el Planes de Acción por el Clima que puedan ser después ejecutados por parte de las administraciones locales es primordial que estos vayan un paso más allá, que además de definir y planificar una hoja de ruta con las acciones a desarrollar, tengan en consideración los retos urbanos expuestos al inicio del presente documento y cuenten con los mecanismos para superar estas barreras incrementando así las probabilidades de éxito en la ejecución del plan.

Un Plan Smart de Desarrollo Sostenible, además de las acciones para el clima, incluye consideraciones de sostenibilidad económica así como de seguimiento y gobernanza.

Bloques principales de un Plan de Desarrollo Sostenible
Figura 2. Bloques principales de un Plan de Desarrollo Sostenible

Un PSDS consta de tres bloques principales:

  • La hoja de ruta y el plan de seguimiento define y detalla las acciones a ejecutar así como la planificación temporal de estas y la metodología con la que seguir los resultados en base a indicadores de desempeño.
  • Un plan de financiación que considere los activos disponibles de la administración local así como las fuentes de financiación externas a las que se pueden acoger los proyectos o acciones. En este bloque se estudian también nuevos modelos de negocio, colaboraciones público-privadas o innovaciones en el modelo de contratación que permitan la factibilidad de las acciones y/o incrementar la sostenibilidad económica de estas.
  • Un modelo de gobierno del plan y de las acciones a desarrollar que incluya tanto el modelo de gestión interno como el modelo de colaboración con administraciones estatales, supra-locales, otras ciudades y el sector privado.

Conclusiones

El potencial de las ciudades en el desarrollo sostenible es enorme, así como lo es también el reto climático al que se enfrenta la humanidad. Las administraciones locales y sus representantes serán actores clave en el cumplimiento de los objetivos acordados por los países en el Acuerdo de París.

El primer paso para las ciudades es desarrollar un Plan de Acción por el Clima, pero para poder ejecutar estos planes las ciudades necesitan herramientas con las que superar las barreras con las que se encuentran. A través del paradigma Smart, con una visión holística, haciendo uso de las TIC y colaborando a todos los niveles, las ciudades podrán desarrollar y ejecutar planes de desarrollo sostenible más eficaces y exitosos que les permitirán dar respuesta al reto climático.

Referencias

Smart territory transformation – Entornos rurales e insulares inteligentes

Autores:

  • Jaume Batlle, Gerente de Negocio Smart, Doxa Innova&Smart
  • Jara Forcadell, Consultora estratégica, Doxa Innova&Smart

Este articulo ha sido presentado como comunicación al II Congreso de Ciudades Inteligentes y publicado en el libro de comunicaciones en la revista ESMARTCITY.

Resumen

El 95 % de los municipios españoles tienen una población inferior a 20.000 habitantes. Estos municipios suelen carecer de los recursos y condiciones necesarias para transformarse en ciudades inteligentes. Para el desarrollo del paradigma smart en estos entornos, es necesario un enfoque distinto, en el que es clave una visión holística con especial énfasis en las alianzas entre municipios y con administraciones supra-locales. Cobra especial interés el foco en este tipo de municipios ya que corremos el riesgo que no puedan acceder al impulso y los beneficios que el paradigma Smart supondría para ellos y sus ciudadanos.

Palabras clave

Territorios Rurales, Municipios Pequeños, Islas, Smart Rural, Entornos Insulares

Introducción

España cuenta con una posición pionera en el despliegue de iniciativas de ciudad inteligente. Como se comentaba en un artículo el 2014 (Coen, 2014) existe un alto volumen de expertos, ciudades y universidades en España que se han involucrado e incluso se han convertido en líderes de la innovación en los paisajes urbanos. Muestra de ello es la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI) que cuenta actualmente con más de 60 ciudades miembro.

Sin embargo, existe también una elevada heterogeneidad de experiencias, enfoques y grados de avance. Estas diferencias son especialmente marcadas entre las grandes ciudades y el resto del territorio español.

Brecha smart urbana-rural

Se entiende como brecha digital la desigualdad en el acceso o conocimiento en relación a las nuevas tecnologías (UGT, 2015).

El desarrollo de las ciudades inteligentes está dando paso en España a un nuevo tipo de brecha digital, la “brecha smart”, en función de la desigualdad en el acceso a los servicios de smart city. Aquellos ciudadanos habitantes de entornos rurales y municipios pequeños que no estén avanzando en el paradigma de las ciudades inteligentes no dispondrán de acceso a la administración electrónica o a los nuevos servicios desarrollados en el marco de la smart city.

Extensión del modelo de “ciudad inteligente”

El concepto “smart” no debe estar limitado al ámbito de grandes urbes, sino que puede ser extensible a municipios pequeños e incluso a regiones y territorios.

Las ciudades o municipios pequeños no disponen en muchos casos de los recursos necesarios, económicos y organizativos, de las economías de escala o las condiciones necesarias para transformarse en ciudades inteligentes. Para el desarrollo del paradigma smart en estos entornos, es necesario un enfoque distinto más colaborativo y con vocación territorial.

Un caso singular en este grupo son los municipios menores de 20.000 habitantes, que en el caso de España se corresponden a un 95% de los Ayuntamientos del país.

Figura 1. Municipios según población (Datos INE 2014)
Figura 1. Municipios según población (Datos INE 2014).

Otro caso específico de especial relevancia son los territorios insulares, en los que la aplicación del modelo smart permite mitigar el impacto que el factor insular puede tener en la economía y sociedad de esos territorios.

La importancia que puede tener la aplicación de las nuevas tecnologías y el paradigma de ciudad inteligente para los territorios insulares es claramente respaldada por parte de Ministerio de Industria, Energía y Turismo a través de la convocatoria por parte de Red.es de ayudas para el desarrollo del programa de Islas Inteligentes de la Agenda Digital para España.

Retos y barreras de los entornos rurales e insulares

Como se ha planteado en la introducción, los municipios pequeños y los entornos rurales o insulares, se encuentran con barreras específicas en el reto de avanzar en el modelo de ciudad inteligente. Algunas de estas barreras son insuficiente masa crítica para abordar ciertos proyectos o proveer algunos servicios, dificultad de acceso a conocimiento específico y a profesionales especialistas en el sector o menor poder de atracción a inversiones por parte del sector privado. Esta última barrera cuenta con un ejemplo que es tan relevante que merece una mención propia, el retraso respecto a las grandes urbes en el despliegue de infraestructura de telecomunicaciones en municipios pequeños y en zonas aisladas, actualmente especialmente en el caso de la fibra óptica (FTTH).

Figura 2. Retos y barreras de los entornos rurales, islas y pequeños municipios
Figura 2. Retos y barreras de los entornos rurales, islas y pequeños municipios.

Las claves para el desarrollo de entornos rurales e insulares inteligentes

Se han identificado una serie de barreras y retos a nivel general en relación con los entornos rurales e insulares. Por este motivo cobra especial interés el foco en estos entornos ya que corremos el riesgo que no puedan acceder al impulso y los beneficios que el paradigma Smart supondría para ellos y sus ciudadanos. Se plantean a continuación una serie de aspectos clave en el desarrollo del paradigma smart en este tipo de entornos.

El primer aspecto clave consiste en propiciar la colaboración entre los municipios del entorno, las administraciones supra-locales y otros agentes del territorio. Este punto es especialmente útil para superar la barrera de insuficiente masa crítica para algunas iniciativas ya que permite obtener economías de escala a través de la compartición de servicios y proyectos conjuntos a nivel de región. Un caso específico de servicio smart que es fácil y muy útil compartir entre municipios son las plataformas TIC. Desarrollar una plataforma TIC multi-entidad para ser usada por los distintos municipios de un entorno y las entidades supra-locales de este, les permite disponer de un servicio de ciudad inteligente de gran valor que de otra manera les seria difícilmente alcanzable.

Otro resultado de la creación de estos ecosistemas de colaboración, y que resulta un catalizador de entornos más inteligentes, es el intercambio de conocimiento y experiencias. Este ecosistema, que puede y debe incluir tanto agentes internos como externos del propio territorio, es imprescindible en el desarrollo de entornos smart ya que permite avanzar de manera más eficiente, segura y exitosa sin repetir errores que ya hayan cometido otros entornos o municipios.

Por otra parte, los entornos rurales y las islas cuentan con un importante patrimonio natural y cultural, activos no siempre ben detectado, que les aportan valor y les distingue de los otros. Saber preservar, gestionar y aprovechar este patrimonio es un aspecto crucial para su sostenibilidad económica. En este aspecto, una gestión inteligente puede permitir al entorno preservar su patrimonio y a la vez apalancarse en estos activos para promover la dinamización económica del territorio.

La gestión de la singularidad es otro de los puntos relevantes a tener en cuenta al desarrollar un entorno smart, aprovechando los activos del municipio para diferenciarse respecto otros territorios y posicionarse. Como activos para esta singularización se pueden considerar el patrimonio natural y cultural mencionado anteriormente, pero también otros aspectos como las infraestructuras de transporte cercanas, la orografía y ubicación del territorio, las instalaciones deportivas disponibles o el hecho de ser un punto de tradición deportiva especializada.

Tanto la gestión inteligente del patrimonio cómo la singularidad del territorio son potentes herramientas para aquellos entornos turísticos que se enfrentan al reto de la estacionalidad del turismo. Ejemplos de estos entornos son las islas que cuentan con mayor afluencia de visitantes en los meses de verano, por el turismo de “sol y playa”, o bien zonas de montaña donde gran parte del turismo acude a esquiar en invierno.

Finalmente, para obtener todo el potencial que el despliegue de un entorno inteligente puede ofrecer es clave desarrollar una estrategia global de región liderada por la administración supra-local del entorno y consensuada con todos los municipios y otros agentes relevantes de la región. De esta manera se propicia que todos los actores del territorio caminen hacia la misma dirección, potenciando las sinergias y evitando que ningún municipio quede atrás en el proceso.

Figura 3. Claves para el desarrollo de entornos rurales e insulares inteligentes.Figura 3. Claves para el desarrollo de entornos rurales e insulares inteligentes.

Conclusiones

Los entornos rurales e insulares se enfrentan a barreras y retos específicos en el despliegue de iniciativas de ciudad inteligente. Con el objetivo de facilitar el acceso de estos territorios a los beneficios que el paradigma Smart supondría para ellos y sus ciudadanos, es vital una buena identificación de los activos, la creación de un ecosistema de colaboración que busque economías de escala así como la definición de una estrategia integral de territorio.

Referencias

Smart regions

It would seem this trend on smarting everything up has no limit: we started with smart mobility, smart energy or smart economy and we are now hearing concepts such as smart food or smart clothes. The list can be endless. Among all these we can find the concept of smart region. Do you think this concept makes sense? Or it is going to be just a buzzword? My opinion would be that, if taken further than just a marketing strategy, this concept can not only make sense but to have an important impact in the near future. I think it does make sense that the same paradigm that can make a city, more liveable, sustainable and efficient can also be applied with similar aim to a region and even to an entire nation.
Note: From now on I will be using the word “region”, but in this concept I am including any geographical unit from counties to nations and their respective governments.

To me, there are two sides to the concept of smart region depending on the scope of the projects being developed. On one side we would have the idea of applying the smart paradigm to an entire region, thus developing initiatives that have a regional scope. On a second side we would then find the promotion of local initiatives, that is to say, initiatives with local scope developed in the urban areas contained in that region. Let’s delve a little bit more into each.

Regarding the first aspect, in order to drive change towards a smarter region, the corresponding government can develop initiatives in sectors whose scope is bigger than citywide. For instance, education issues often depend from a national or regional department. It would then be advisable, that to implement smart solutions on that sector, the initiative was led by the regional government. Maybe the idea can come from a municipal department and first be tried out in a pilot project in a specific school by that municipality. But then, in case the try-out is successful, it would be the regional government who can apply that innovation to all schools across the region.

The second role a region can play to drive smartness is to help the entities it comprises, from cities and towns, to the smallest villages, to advance in the path to become smarter.
In that sense, regional authorities can promote the development of smart projects within each of these entities. There are many ways to do that: replicating success cases from one city to another, providing guidance and support to municipal governments, developing a guide or a plan for them to follow, helping them get access to funds or enabling contact with suppliers.

Furthermore, regional governments can drive collaboration between municipalities. This can be of special use for small towns which may not have volume enough to implement some of the smart city features, and therefore could partner with other small towns, in order to gain efficiencies by volume and benefit from economies of scale. An example could be, the sharing of a service such as a sensor platform, which for a single small town may not be cost efficient. Quoting an article from my colleague Jaume Batlle, “just as businesses need to have volume to be competitive, so must our cities do, by taking advantage from the synergies of partnering and also by leveraging the branding power of the biggest cities on that region”. Regional governments, in my opinion, have the capacity to be drivers of this process and so can be key players in order to make it happen.

However, the need for collaboration does not only apply to groups of small villages. It can also be of importance for urban regions around a big city. In these areas, the distinction between one municipality and the next is not always clear, and often they all share most of the challenges they are facing, such as urban mobility issues, pollution or crime. For instance, it would make sense then to manage mobility in that area as whole since usually many people from the surrounding areas work at the city centre and therefore there is a lot of mobility around the entire urban area.

Lastly, I would like to discuss a third aspect that cannot be assigned to on to the two sides I have defined and which is regarding policy making. Regional governments have in most cases remit in many policies that can affect smart city deployment. Therefore, for smart cities to fully thrive in that region, it is necessary that the government defines the legal frameworks that enable the implementation of many of the smart cities features. A clear example of this can be found in Spain, where the policies that regulate low-voltage distribution in multi-family blocks prevents the installation of electric vehicle charging points in communal parking areas. And so in this case a modification to this policy, that is remit of the national government, will be essential to allow the widespread adoption of electric vehicles on a city level.

In conclusion, not only do I believe the concept of smart region makes sense, I would go even further and say I think it has become a need. Being smart means collaborating, integrating and having holistic vision… and all of this is what smart region means to me.
Cities around the globe have already started collaborating between them, and now, without stopping that great international cooperation (or should I say, coopetition), we must start looking at our neighbour municipalities as well. The And regions should get engaged in the smart revolution, learning from cities and at the same time helping them so that together we can all walk faster, cheaper and easier along the path towards smarter, more efficient, sustainable and liveable urban areas.

Tecnologia mòbil: nous canals de comunicació

Aquest dilluns s’ha donat el tret de sortida al GSMA Mobile World Congress i un any més Barcelona s’ha convertit en l’aparador mundial de les tecnologies mòbils. Les expectatives són elevades per un esdeveniment que en la darrera edició va batre rècords amb 85.916 assistents de 200 nacionalitats diferents. L’expectació que genera aquest esdeveniment és un senyal més del canvi de paradigma que representa la tecnologia mòbil. Les xifres són espectaculars: pels 7.000 milions de persones que som al planeta, hi ha 6.900 milions de subscripcions a xarxes mòbils i 2.300 a banda ampla mòbil. Els telèfons mòbils, com una finestra cap a cada individu, permeten la creació de nous canals de comunicació. Són canals bidireccionals que possibiliten la interacció fluida i constant. En el cas de l’Administració pública, l’extensa adopció d’aquesta tecnologia ofereix una gran oportunitat de revolucionar la seva relació amb la ciutadania, permetent un diàleg directe, proper i constant. Barcelona, fent honor al seu títol de Capital Mundial del Mòbil, ja ha iniciat aquesta transició cap a una governança mobile. A més de disposar d’un ampli ventall de perfils a les xarxes socials, compta amb diverses apps per donar serveis i comunicar-se amb la ciutadania. Pel que fa a les empreses, les possibilitats que ofereix la tecnologia mòbil són pràcticament infinites: ampliar els canals de venda i publicitat, arribar a un públic major, oferir nous serveis o millorar la comunicació interna són només alguns exemples de com les empreses poden aprofitar aquest nou paradigma, tant per augmentar la seva eficiència com el seu offering. Anant més enllà encara, les oportunitats seguiran creixent a mesura que apareguin innovacions. Un exemple es pot trobar en els beacons, uns petits aparells que són capaços de desencadenar accions en dispositius mòbils que es trobin dins el seu radi d’acció. Aquesta nova tecnologia obre tot un nou ventall de funcionalitats, com per exemple la d’oferir a un ciutadà que es troba dins d’una marquesina d’autobús si es vol descarregar l’app de transport públic, o bé, la d’informar dels descomptes que ofereix una botiga als clients que s’hi troben a dins. Un dels reptes que planteja aquesta transició cap a una societat mésmobile és la inclusió dels sectors de la societat amb més dificultats d’accés a les noves tecnologies. Aquest repte suposa oportunitats d’innovació per a les empreses en desenvolupar dispositius, sistemes i apps que siguin més fàcilment accessibles. Per altra banda, l’Administració haurà de desenvolupar mètodes i processos que facilitin aquesta inclusió. Un clar exemple és el projecte Vincles que demostra que si una app es dissenya amb les necessitats dels usuaris en ment, i se’ls dóna una formació prèvia, les tecnologies mòbils poden ser accessibles per gent de qualsevol edat. Tant per les ciutats i governs, com per les empreses que vulguin esdevenir mobile, el primer pas és definir una estratègia d’implementació de solucions mòbils que desenvolupi un model inclusiu, accessible, sostenible en el temps i escalable. Igual d’important és el desenvolupament d’un model de governança per gestionar els nous canals de comunicació. Aquest ha d’anar més enllà dels mateixos canals, expandint-se al llarg del cicle de vida dels suggeriments i comentaris rebuts fins allà on puguin trobar l’interlocutor adequat i poder garantir que siguin realment útils i bidireccionals. El Mobile World Congress, el Mobile World Capital i l’ecosistema d’innovació que es genera al seu voltant durant tot l’any són la plataforma ideal per impulsar les empreses i les administracions catalanes en aquesta transició cap al paradigma mobile. El punt clau és que la infraestructura ja es troba desplegada, és a les nostres butxaques i saber-ho aprofitar serà doncs una qüestió de definir la millor estratègia.

Aquest article ha sigut publicat al diari online Via Empresa el 03|03|2015

Pilot projects: keys to success

It is likely that the words “smart city pilot project” bring to your mind an image of a street filled with sensors and devices. Truth is, sometimes pilot projects can be somewhat of a show-off, something to be inaugurated and mentioned in the news. However, it is my opinion, that pilot projects can, and should, have a very important role in smart cities.

As Boyd Cohen explains in his article “Smart Cities Should Be More Like Lean Startups”, pilot projects provide the opportunity to fail faster and cheaper. In the case of smart cities this is critical since a city wide deployment of any solution will usually have a sizeable cost. Therefore, pilot projects present an opportunity for cities to do the mistakes at small scale, and be able to change course or to improve the solution, rather than deploying something on all the city and then realizing that in the context it doesn’t work as expected.

I am not saying, however, that cities should simply start doing a lot of pilot projects, what I want is to highlight the importance of studying how to improve these type of projects because when done right they can help drive innovation in cities while reducing the risks in terms of cost and public opinion.

Because all this I have been brooding on this subject for a while and I have come up with what to me are the keys to success for pilot projects.

1. Have a clear objective.

There are are many possible objectives for a pilot project, but in any case it should be clear from the beginning as it will define how the pilot should be executed, what is expected of it and what should be measured in order to evaluate the success of the initiative.The most common objectives can be grouped as follows.

– To test a hypothesis: This is usually the case with the most breaking innovations, when it is necessary to know what the response will be. It can also be needed when the results can be affected by human behaviour. For instance, a smart parking system, by reducing the time it takes drivers to find a spot, will it help to reduce traffic in that area? Or will it cause more people using the car to get to the city now that it is easier to park? When human behaviour is involved, it is hard to predict what it is going to happen, so it is better to analyse first the result at a small scale.

To asses the performance: Some technologies do not perform equally in all contexts, that is the case for example with green roofs, whose performance can be affected by climatic conditions. In a city where there aren’t any, or few, of such roofs, it can be useful  to install one and monitor it to learn its behaviour under that city’s climatological conditions before developing any policy to promote this technology. Then with that knowledge the policy can recommend specific green roof features to make the systems installed on that city more efficient.

– To set a precedent: That is to say, “We must practise what we preach”, and so to engage the citizenry to take up a habit or a solution it is useful that the administration acts as an example as it does in some cases by reducing the impact of public buildings by installing solar panels, or energy monitoring systems.

–  As the first stage of a wider deployment: A tiered implementation in which the first tier works as a test, makes it possible to see how it goes and be able to refine details for the second tier and so forth.

Defining the objective of the project is in my opinion, a crucial step. Without setting a clear objective and making it public, the pilot project will not only be difficult to evaluate, but it can also be easily misunderstood by the citizenry.

2. Measure, evaluate, learn and share the lesson

pilot project does not end once it has been deployed. The performance of the project should be evaluated from the birth of the idea and throughout its entire lifetime. Key performance indicators, goals and milestones should be defined at the beginning of the process and periodically monitored.

All this information should then be analysed to provide learning. Sometimes the lesson can be “this was not a good idea, it doesn’t work in this context so let’s not deploy this at a larger scale” and I would say this kind of lessons may be the most valuable ones. This scenario can be wrongly assumed as a failure, but if the objectives have been clearly defined it does not have to be so. If the objective was to “test” a solution, then it has been fulfilled as long as we extract conclusions that can help us to do better next time.

Finally, the lesson should be shared, both with the public and with other cities. This has different purposes, on one hand citizens will more easily understand the utility of such projects if they are told what is expected to be learned from it and what results have been obtained. On the other hand, sharing the information with other cities will prevent all cities starting from scratch and repeating the same mistakes and therefore increasing the global state of the art in urban innovation.

3. Plan the final stage of the project

When planing the final stage, different scenarios should be considered. In the event the results suggest to no further proceed with the project, one of the options could be to dismantle it, in which case a dismantling plan should have been outlined at the beginning and its economic costs considered in the budget study. Or, on a different note, maybe a proposal could be made to maintain the pilot for educational purposes if that made sense for that project, and then some adjustments could be needed to highlight this new direction, such as a sign, or a route to visit the pilot project.

The optimistic scenario has to be considered as well, if the pilot outcome recommends a wider deployment, or else the repetition of the experience, it will be much easier and efficient if the pilot has been made with such possibility taken into account. An example: if a city were to deploy sensors to measure noise and pollution and decided to start by deploying those in a small area, and then depending on the results deploy them on a wider scale. It would make sense then that the platform these sensors will be connected to can also be scaled in parallel to the scaling of the deployment area.

What I want to highlight here is that the final stage, be it dismantling, re-purposing or scaling the pilot to a wider deployment should be considered from the start in the roadmap of the pilot project. Without this considerations we risk cities becoming a graveyard of forgotten “smart things”.

I am sure in the near future we will be seeing many more pilot projects in our cities and I believe we will keep learning how to make them better, more successful and efficient projects and so in a while I will be able to refine this compilation with new keys, ideas and examples.

About the concept of Smart Cities

“What is a smart city?” I get this question quite often when I tell people I am studying a master in Smart Cities. Some people are new to the concept while others already have some notions on what a smart cities are. Those last will ask: Is it putting sensors to monitor the city, it is having wifi everywhere, it is about been more environmentally sustainable?

To this kind of questions I usually answer that Smart Cities is such a broad term it can include all that, and much more. It is about making cities more liveable, about increasing the amount of data gathered by installing sensors, having better connectivity both in the sense of transport system and ICTs being more sustainable, not only environmental but also at a social and economical level…

Many definitions have been made, and I will not attempt here to add one more definition. I will, however, try to discuss here my vision on this concept, taking into account what I have seen so far about it.

I like to think about Smart Cities as an umbrella concept that covers all the different applications, ideas, initiatives… that aim to somehow improve some aspect of cities. In this sense, something “small”, like an app to know the bus timetable, can be found under this umbrella at the same time as something as “big” as a city platform that coordinates all services, sensors and everything going on in a city. Similarly, the term can encompass technology-based solutions, such as sensor deployment to optimize the traffic, or non-technological solutions such as the creation of green corridors along the city.

Moreover, when talking about the objectives a smart city should pursue, I like the classification that is used in many cases, that a smart city should improve and be sustainable in three fronts or axis: environmental, social and economic. It cannot be forgotten that the final purpose is to make cities better for citizens, both the current dwellers of the city and the future ones, and therefore, any smart city approach has to be citizen centred and with a long term vision. Also, there are some key terms that go alongside smart city, such as are resilience, predictability, collaboration and transparency.

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Future city by Neil Kremer on Flickr.

There are concerns about the term being overused, and most certainly it is important to be careful it does not become an empty concept. However, I believe that understanding that the term”smart city” is sometimes used more as this broad umbrella than an idealized goal can also take some pressure off this term.

In this sense, “smart city” could be more like a pathway a city walks to become a better city, than an end goal defining what the city has to become. So a city that chooses to walk this “smart” pathway, chooses to use ICTs, innovation, collaboration principles and any other “smart city” tool, in order to strive for greater social, environmental and economic sustainability.

I will finish up on my thoughts by adding that this is, necessarily, a concept in constant evolution. As cities walk their “smart city pathway” and encounter new difficulties, challenges and also new outcomes, definitions of the term and the initiative will have to evolve and new ones will appear.

PS: I am in constant learning, so I am sure my vision on this subject will keep reshaping and evolving. You are all welcome to comment on and debate my ideas as long as it is in a constructive manner.

Cities in Motion index

Almost every city in the world is nowadays trying to label itself as “smart”. Sensors to measure pollution, a new system to manage urban waste, a poll to let citizens decide on a municipal issue,… the list of things that are considered to increase the smartness of a city is endless. I am very happy every time I read about one of these new projects aimed at improving the functioning of the city or reducing the environmental impact of urban living. However, if every city is considered a smart city simply because they have implemented some of these solutions, citizens and therefore city governments will very quickly feel satisfied and won’t feel such a strong need to improve even more.  Because of this, I believe objective evaluation and comparability between cities is primordial to drive competitiveness to cities to become more sustainable, liveable, innovative… more smart.

It is with this aim to enable objective evaluation, ranking and comparability among cities that the IESE Business School in Spain has developed the index Cities in Motion. The index is very comprehensive, which can be seen though the ten dimensions it covers: Governance,  Public Management: , Urban Planning:, Technology,  Environment,  International Outreach,  Social Cohesion, Mobility and Transportation,  Human Capital, Economy. Each dimension is comprised of different indicators, and some of them rely on indices from other organizations used to measure more specific issues such as the Corruption Perception Index by Transparency International or the Strength of Legal Rights Index by the World Bank. This I think, makes this index very objective and complete.

In my opinion a very interesting thing about this index is the visual tool they have developed to show the performance of each city in the different dimensions. This tool allows the reader to know the strengths and weaknesses of the city in question in one single sight. Look here to see the visual representation per any of the analysed cities by clicking in the map.

Looking at this visual representation for the first cities on the ranking, can in my opinion give place to debate.  Tokio, the first of the ranking, has almost a zero on social cohesion, and London and New York (the second and third) also have quite a low score on this dimension. On the opposite, Zurich (the fourth on the ranking) although does not excel as much on some dimensions as the first three, it neither has a bad score in any dimension. Therefore, if I had to choose where to live maybe I would feel more inclined to choose Zurich, than Tokio.

Anyway I think this is, so far, the more accurate and complete index on smart cities I have come across. However, as the authors say in their report, “We understand this as a dynamic project. Here we present a first approximation, but we will keep working so the future editions of this index contain better indicators, greater coverage and a growing predictive value”, I am sure the index can and will be improved in the future. Since cities are such a complex and dynamic environment, any measurement system for cities must be so too.

For more information I recommend you to read this article in the Guardian written by the authors of the index, and here at the IESE portal you can also download the full report, although so far I think it is only available in Spanish.