Smart territory transformation – Entornos rurales e insulares inteligentes

Autores:

  • Jaume Batlle, Gerente de Negocio Smart, Doxa Innova&Smart
  • Jara Forcadell, Consultora estratégica, Doxa Innova&Smart

Este articulo ha sido presentado como comunicación al II Congreso de Ciudades Inteligentes y publicado en el libro de comunicaciones en la revista ESMARTCITY.

Resumen

El 95 % de los municipios españoles tienen una población inferior a 20.000 habitantes. Estos municipios suelen carecer de los recursos y condiciones necesarias para transformarse en ciudades inteligentes. Para el desarrollo del paradigma smart en estos entornos, es necesario un enfoque distinto, en el que es clave una visión holística con especial énfasis en las alianzas entre municipios y con administraciones supra-locales. Cobra especial interés el foco en este tipo de municipios ya que corremos el riesgo que no puedan acceder al impulso y los beneficios que el paradigma Smart supondría para ellos y sus ciudadanos.

Palabras clave

Territorios Rurales, Municipios Pequeños, Islas, Smart Rural, Entornos Insulares

Introducción

España cuenta con una posición pionera en el despliegue de iniciativas de ciudad inteligente. Como se comentaba en un artículo el 2014 (Coen, 2014) existe un alto volumen de expertos, ciudades y universidades en España que se han involucrado e incluso se han convertido en líderes de la innovación en los paisajes urbanos. Muestra de ello es la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI) que cuenta actualmente con más de 60 ciudades miembro.

Sin embargo, existe también una elevada heterogeneidad de experiencias, enfoques y grados de avance. Estas diferencias son especialmente marcadas entre las grandes ciudades y el resto del territorio español.

Brecha smart urbana-rural

Se entiende como brecha digital la desigualdad en el acceso o conocimiento en relación a las nuevas tecnologías (UGT, 2015).

El desarrollo de las ciudades inteligentes está dando paso en España a un nuevo tipo de brecha digital, la “brecha smart”, en función de la desigualdad en el acceso a los servicios de smart city. Aquellos ciudadanos habitantes de entornos rurales y municipios pequeños que no estén avanzando en el paradigma de las ciudades inteligentes no dispondrán de acceso a la administración electrónica o a los nuevos servicios desarrollados en el marco de la smart city.

Extensión del modelo de “ciudad inteligente”

El concepto “smart” no debe estar limitado al ámbito de grandes urbes, sino que puede ser extensible a municipios pequeños e incluso a regiones y territorios.

Las ciudades o municipios pequeños no disponen en muchos casos de los recursos necesarios, económicos y organizativos, de las economías de escala o las condiciones necesarias para transformarse en ciudades inteligentes. Para el desarrollo del paradigma smart en estos entornos, es necesario un enfoque distinto más colaborativo y con vocación territorial.

Un caso singular en este grupo son los municipios menores de 20.000 habitantes, que en el caso de España se corresponden a un 95% de los Ayuntamientos del país.

Figura 1. Municipios según población (Datos INE 2014)
Figura 1. Municipios según población (Datos INE 2014).

Otro caso específico de especial relevancia son los territorios insulares, en los que la aplicación del modelo smart permite mitigar el impacto que el factor insular puede tener en la economía y sociedad de esos territorios.

La importancia que puede tener la aplicación de las nuevas tecnologías y el paradigma de ciudad inteligente para los territorios insulares es claramente respaldada por parte de Ministerio de Industria, Energía y Turismo a través de la convocatoria por parte de Red.es de ayudas para el desarrollo del programa de Islas Inteligentes de la Agenda Digital para España.

Retos y barreras de los entornos rurales e insulares

Como se ha planteado en la introducción, los municipios pequeños y los entornos rurales o insulares, se encuentran con barreras específicas en el reto de avanzar en el modelo de ciudad inteligente. Algunas de estas barreras son insuficiente masa crítica para abordar ciertos proyectos o proveer algunos servicios, dificultad de acceso a conocimiento específico y a profesionales especialistas en el sector o menor poder de atracción a inversiones por parte del sector privado. Esta última barrera cuenta con un ejemplo que es tan relevante que merece una mención propia, el retraso respecto a las grandes urbes en el despliegue de infraestructura de telecomunicaciones en municipios pequeños y en zonas aisladas, actualmente especialmente en el caso de la fibra óptica (FTTH).

Figura 2. Retos y barreras de los entornos rurales, islas y pequeños municipios
Figura 2. Retos y barreras de los entornos rurales, islas y pequeños municipios.

Las claves para el desarrollo de entornos rurales e insulares inteligentes

Se han identificado una serie de barreras y retos a nivel general en relación con los entornos rurales e insulares. Por este motivo cobra especial interés el foco en estos entornos ya que corremos el riesgo que no puedan acceder al impulso y los beneficios que el paradigma Smart supondría para ellos y sus ciudadanos. Se plantean a continuación una serie de aspectos clave en el desarrollo del paradigma smart en este tipo de entornos.

El primer aspecto clave consiste en propiciar la colaboración entre los municipios del entorno, las administraciones supra-locales y otros agentes del territorio. Este punto es especialmente útil para superar la barrera de insuficiente masa crítica para algunas iniciativas ya que permite obtener economías de escala a través de la compartición de servicios y proyectos conjuntos a nivel de región. Un caso específico de servicio smart que es fácil y muy útil compartir entre municipios son las plataformas TIC. Desarrollar una plataforma TIC multi-entidad para ser usada por los distintos municipios de un entorno y las entidades supra-locales de este, les permite disponer de un servicio de ciudad inteligente de gran valor que de otra manera les seria difícilmente alcanzable.

Otro resultado de la creación de estos ecosistemas de colaboración, y que resulta un catalizador de entornos más inteligentes, es el intercambio de conocimiento y experiencias. Este ecosistema, que puede y debe incluir tanto agentes internos como externos del propio territorio, es imprescindible en el desarrollo de entornos smart ya que permite avanzar de manera más eficiente, segura y exitosa sin repetir errores que ya hayan cometido otros entornos o municipios.

Por otra parte, los entornos rurales y las islas cuentan con un importante patrimonio natural y cultural, activos no siempre ben detectado, que les aportan valor y les distingue de los otros. Saber preservar, gestionar y aprovechar este patrimonio es un aspecto crucial para su sostenibilidad económica. En este aspecto, una gestión inteligente puede permitir al entorno preservar su patrimonio y a la vez apalancarse en estos activos para promover la dinamización económica del territorio.

La gestión de la singularidad es otro de los puntos relevantes a tener en cuenta al desarrollar un entorno smart, aprovechando los activos del municipio para diferenciarse respecto otros territorios y posicionarse. Como activos para esta singularización se pueden considerar el patrimonio natural y cultural mencionado anteriormente, pero también otros aspectos como las infraestructuras de transporte cercanas, la orografía y ubicación del territorio, las instalaciones deportivas disponibles o el hecho de ser un punto de tradición deportiva especializada.

Tanto la gestión inteligente del patrimonio cómo la singularidad del territorio son potentes herramientas para aquellos entornos turísticos que se enfrentan al reto de la estacionalidad del turismo. Ejemplos de estos entornos son las islas que cuentan con mayor afluencia de visitantes en los meses de verano, por el turismo de “sol y playa”, o bien zonas de montaña donde gran parte del turismo acude a esquiar en invierno.

Finalmente, para obtener todo el potencial que el despliegue de un entorno inteligente puede ofrecer es clave desarrollar una estrategia global de región liderada por la administración supra-local del entorno y consensuada con todos los municipios y otros agentes relevantes de la región. De esta manera se propicia que todos los actores del territorio caminen hacia la misma dirección, potenciando las sinergias y evitando que ningún municipio quede atrás en el proceso.

Figura 3. Claves para el desarrollo de entornos rurales e insulares inteligentes.Figura 3. Claves para el desarrollo de entornos rurales e insulares inteligentes.

Conclusiones

Los entornos rurales e insulares se enfrentan a barreras y retos específicos en el despliegue de iniciativas de ciudad inteligente. Con el objetivo de facilitar el acceso de estos territorios a los beneficios que el paradigma Smart supondría para ellos y sus ciudadanos, es vital una buena identificación de los activos, la creación de un ecosistema de colaboración que busque economías de escala así como la definición de una estrategia integral de territorio.

Referencias

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