COP 21: Cómo las ciudades pueden dar respuesta a los retos del desarrollo sostenible

Este articulo ha sido presentado como comunicación al II Congreso de Ciudades Inteligentes y publicado en el libro de comunicaciones en la revista ESMARTCITY.

Resumen

El primer acuerdo universal y vinculante adoptado en París, acelera la tendencia y necesidad mundial de avanzar en el desarrollo sostenible. Las ciudades, generadoras del 70% de los gases invernadero, y uno de los principales focos de los impactos del cambio climático, serán claves en esta transición. La metodología y el paradigma Smart permiten desarrollar planes de acción para responder al reto climático. Para garantizar su éxito estos planes deben ir un paso más allá desarrollando una estrategia de financiación que incluya acuerdos público-privados, un relato político-estratégico que aporte consistencia y genere compromiso ciudadano, además de alinearse con la estrategia municipal generando sinergias con las iniciativas existentes.

Introducción

El primer acuerdo universal y vinculante adoptado en Paris en la 21ª Conferencia de las Partes (COP21), acelera la tendencia y necesidad mundial de avanzar en el desarrollo sostenible.

Las ciudades juegan un papel clave en la lucha contra el cambio climático. Si bien sólo cubren el 2% de la superficie de la tierra, son generadoras del 80% de la producción económica mundial y del 70% de los gases invernadero. A fecha de hoy, más de la mitad de la población del planeta vive en ciudades, porcentaje que ascenderá en los próximos años pudiendo llegar a los 2,3 mil millones de personas en entornos urbanos el año 2050.

Por otra parte, las ciudades son especialmente vulnerables al cambio climático dado que se concentran elevados números de población y sus cadenas de aprovisionamiento de comida y recursos no son en la mayoría de casos suficientemente resilientes. Adicionalmente, considerando que el 90% de las zonas urbanas se encuentran en zonas de costa, serán especialmente sensibles a las subidas del nivel del mar así como a los desastres naturales derivados de los cambios en el clima.

A pesar que el acuerdo adoptado en París ha sido firmado por países, gran parte de las acciones necesarias para conseguir los objetivos marcados deberán ser implementadas a nivel local.

Aspectos claves de la importancia de las ciudades frente al reto climático
Figura 1. Aspectos claves de la importancia de las ciudades frente al reto climático

De hecho, las ciudades ya están liderando la transición hacia estilos de vida más sostenibles y una economía baja en carbono. Este liderazgo fue claramente mostrado en la Cumbre Sobre el Clima para los Líderes Locales que tuvo lugar en París paralelamente al encuentro COP21 y que reunió a 1,000 alcaldes, gobernadores y líderes locales.

A pesar del liderazgo y el impulso demostrado, las ciudades se enfrentan aún con dificultades en estas iniciativas. Según el estudio “Potential for Climate Action” (Arup & C40, 2015) las principales barreras con las que las ciudades se encuentran a la hora de dar respuesta al reto climático son tres:

  • Desafíos económicos y financieros (representan el 21% de los principales desafíos experimentados por las ciudades). Estos se refieren al acceso al capital, limitaciones a la independencia financiera y cooperación efectiva financiera con el sector privado entre otros. Por ejemplo, la Ciudad de México, Río de Janeiro y Johannesburgo han destacado la escasez de financiación delegada a la ciudad desde el nivel federal, en particular para los proyectos relacionados con el medio ambiente y el clima.
  • Desafíos Políticos y de liderazgo (representan el 20% de los principales retos experimentados por las ciudades). Estos incluyen desafíos de la gobernabilidad de la ciudad, colaboración con otros socios fuera de la ciudad, y así sucesivamente. Por ejemplo, Barcelona, ??puso de relieve las dificultades de crear planes de cambio climático para un horizonte de 20 a 30 años, el uso de las proyecciones climáticas de 100 años, cuando gobiernos cambian en un ciclo de cuatro años (por esta razón el trabajo de Barcelona llegar a un acuerdo de todas las partes interesadas, incluidos los partidos políticos).
  • Desafíos institucionales, reglamentarios y legislativos (representan el 17% de los principales desafíos experimentados por las ciudades). Este es un grupo diverso de desafíos, entre los que se encuentran la integración vertical y horizontal de agencias de gobierno y una legislación inadecuada para soportar las acciones en favor del clima. Por ejemplo, en 2011 una ciudad miembro de C40 pilotaba la gestión de crisis para la adaptación al cambio climático, pero la falta de integración entre instituciones ha dificultado que esta acción progrese de manera significativa o se escale a toda la ciudad.

El paradigma smart potencia el desarrollo sostenible

En el punto anterior se ha expuesto como las ciudades tienen el potencial de impactar en el reto climático y como serán sin duda actores claves en el desarrollo sostenible de nuestro país y de nuestra sociedad.

Si bien cada ciudad es distinta en sus limitaciones y particularidades, en sus competencias sobre servicios municipales y su nivel de avance en el desarrollo sostenible, se identifican una serie de retos y barreras que son compartidos por la mayoría de las urbes.

El concepto smart city se caracteriza por utilizar un enfoque holístico, crear alianzas y propiciar la colaboración entre actores además de un empleo inteligente de las TIC. Este paradigma de transformación urbana es una potente herramienta que permitirá a las ciudades superar las barreras con las que se encuentran y avanzar hacia un desarrollo sostenible.

Enfoque holístico

El enfoque holístico es una de las señas identitarias de las ciudades inteligentes y un aspecto clave a utilizar en el desarrollo de sostenible de las ciudades. Una visión global permite priorizar y planificar una estrategia transversal de ciudad así como detectar sinergias e identificar iniciativas tractoras.

Alianzas y colaboraciones

Tal como manifiesta la frase “la unión hace la fuerza” las alianzas son una herramienta clave para resolver con éxito del reto climático. Entre otros objetivos, las colaboraciones permiten a las ciudades el aprendizaje mutuo, la generación de sinergias y la obtención de economías de escala.

Según el número de agentes involucrados se pueden clasificar las colaboraciones entre bi-laterales y multi-laterales. En el primer tipo, colaboraciones entre dos entidades, se puede dar el caso de una alianza con otra ciudad, con una empresa o bien con otra administración.

La alianza entre dos ciudades puede ser especialmente útil en el caso de que sean similares o compartan una misma problemática, colaborando para replicar la solución de éxito probada por una de las dos ciudades o bien para generar un diálogo de intercambio y co-creación para encontrar juntas una solución.

En el caso de las colaboraciones con una empresa, se encuentran ejemplos como acuerdos para que una empresa testee una nueva solución en una zona de la ciudad.

En el caso de las colaboraciones multi-laterales se encuentran alianzas entre múltiples ciudades, que pueden ser establecidas ad hoc para una iniciativa concreta o bien creadas para una alianza a más largo plazo como en el caso de las redes, así como alianzas y redes que incluyan actores diversos como administraciones supra-locales, entidades o el sector privado. Las administraciones locales han demostrado en los últimos años una clara apuesta por las alianzas multi-laterales y de largo plazo en el campo de las ciudades sostenibles y las smart cities, muestra de ello son la multitud de redes de ciudades que se han creado y que cuentan ya con un número elevado de miembros activos: Red Española de Ciudades Inteligentes, la Red Española de Ciudades por el Clima, la red internacional C40 o el Pacto de los Alcaldes.

Innovar en los modelos de negocio y la contratación pública

Uno de los retos comunes identificado por las ciudades alrededor del mundo es el acceso a capital. En este sentido, los modelos de negocio innovadores resultan primordiales para aumentar la sostenibilidad económica de los servicios e infraestructuras municipales así como para apalancar inversión del sector privado en el desarrollo sostenible de las ciudades.

Un caso real que ejemplifica a la vez una alianza entre actores diversos, y una innovación en la contratación, fue llevado a cabo en Melbourne como solución a una legislación que no potenciaba el mercado de las energías renovables. Para resolver este reto, el Ayuntamiento de Melbourne reunió a un grupo de grandes consumidores y compradores así como propietarios del sector privado que poseían un gran número de edificios para crear un consorcio de compras de los consumidores de la ciudad. Utilizaron este poder adquisitivo combinado para crear suficiente demanda en energías renovables como para incentivar al sector privado a invertir y comenzar a suministrarla (Feargus O’Sullivan, 2015).

Uso inteligente de las TIC

Las tecnologías de la información y las telecomunicaciones (TIC), entendidas como un facilitador y no un objetivo, tienen el potencial de transformar las ciudades y su gestión. Bigdata, tecnología móvil, aplicaciones y servicios en la nube, sensorización, híper-conectividad, impresión 3D, fabricación digital son algunas de las tecnologías que pueden ser aplicadas por las ciudades para una mejor toma de decisiones y formulación de políticas, una asignación de recursos más eficiente y una gobernanza más abierta, transparente y participativa.

Un ejemplo, que esta aplicado en multitud de ciudades, en el que la tecnología móvil se ha usado para reducir el impacto medioambiental de la ciudad son las aplicaciones de transporte público ya que al facilitar el uso de los transportes colectivos se reduce el número de ciudadanos que circulan en coche privado.

Otro ejemplo son los sistemas de alumbrado inteligente, donde a través de una gestión remota e integrada del alumbrado se generan importantes eficiencias energéticas y económicas.

Finalmente, las TIC permiten incrementar la eficiencia de la gestión interna municipal así como la productividad y la calidad de sus servicios a través de facilitar el uso de cuadros de mandos y el seguimiento por indicadores de desempeño (KPIs).

Plan Smart de Desarrollo Sostenible

La Agenda de Acción de Lima-París, es una iniciativa conjunta de las presidencias de Perú y Francia del COP, la Oficina del Secretario General de las Naciones Unidas y la Secretaría de la CMNUCC. Su objetivo es fortalecer la acción por el clima a lo largo de 2015 y agrupa los actores estatales y no estatales en el escenario global para acelerar la cooperación y la acción por el clima y llevar a cabo el nuevo acuerdo sobre el cambio universal climático que los gobiernos han alcanzado en París.

El primer objetivo de la AALP es incrementar el número de ciudades y regiones desarrollando planes de acción por el clima.

Para desarrollar el Planes de Acción por el Clima que puedan ser después ejecutados por parte de las administraciones locales es primordial que estos vayan un paso más allá, que además de definir y planificar una hoja de ruta con las acciones a desarrollar, tengan en consideración los retos urbanos expuestos al inicio del presente documento y cuenten con los mecanismos para superar estas barreras incrementando así las probabilidades de éxito en la ejecución del plan.

Un Plan Smart de Desarrollo Sostenible, además de las acciones para el clima, incluye consideraciones de sostenibilidad económica así como de seguimiento y gobernanza.

Bloques principales de un Plan de Desarrollo Sostenible
Figura 2. Bloques principales de un Plan de Desarrollo Sostenible

Un PSDS consta de tres bloques principales:

  • La hoja de ruta y el plan de seguimiento define y detalla las acciones a ejecutar así como la planificación temporal de estas y la metodología con la que seguir los resultados en base a indicadores de desempeño.
  • Un plan de financiación que considere los activos disponibles de la administración local así como las fuentes de financiación externas a las que se pueden acoger los proyectos o acciones. En este bloque se estudian también nuevos modelos de negocio, colaboraciones público-privadas o innovaciones en el modelo de contratación que permitan la factibilidad de las acciones y/o incrementar la sostenibilidad económica de estas.
  • Un modelo de gobierno del plan y de las acciones a desarrollar que incluya tanto el modelo de gestión interno como el modelo de colaboración con administraciones estatales, supra-locales, otras ciudades y el sector privado.

Conclusiones

El potencial de las ciudades en el desarrollo sostenible es enorme, así como lo es también el reto climático al que se enfrenta la humanidad. Las administraciones locales y sus representantes serán actores clave en el cumplimiento de los objetivos acordados por los países en el Acuerdo de París.

El primer paso para las ciudades es desarrollar un Plan de Acción por el Clima, pero para poder ejecutar estos planes las ciudades necesitan herramientas con las que superar las barreras con las que se encuentran. A través del paradigma Smart, con una visión holística, haciendo uso de las TIC y colaborando a todos los niveles, las ciudades podrán desarrollar y ejecutar planes de desarrollo sostenible más eficaces y exitosos que les permitirán dar respuesta al reto climático.

Referencias

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Smart territory transformation – Entornos rurales e insulares inteligentes

Autores:

  • Jaume Batlle, Gerente de Negocio Smart, Doxa Innova&Smart
  • Jara Forcadell, Consultora estratégica, Doxa Innova&Smart

Este articulo ha sido presentado como comunicación al II Congreso de Ciudades Inteligentes y publicado en el libro de comunicaciones en la revista ESMARTCITY.

Resumen

El 95 % de los municipios españoles tienen una población inferior a 20.000 habitantes. Estos municipios suelen carecer de los recursos y condiciones necesarias para transformarse en ciudades inteligentes. Para el desarrollo del paradigma smart en estos entornos, es necesario un enfoque distinto, en el que es clave una visión holística con especial énfasis en las alianzas entre municipios y con administraciones supra-locales. Cobra especial interés el foco en este tipo de municipios ya que corremos el riesgo que no puedan acceder al impulso y los beneficios que el paradigma Smart supondría para ellos y sus ciudadanos.

Palabras clave

Territorios Rurales, Municipios Pequeños, Islas, Smart Rural, Entornos Insulares

Introducción

España cuenta con una posición pionera en el despliegue de iniciativas de ciudad inteligente. Como se comentaba en un artículo el 2014 (Coen, 2014) existe un alto volumen de expertos, ciudades y universidades en España que se han involucrado e incluso se han convertido en líderes de la innovación en los paisajes urbanos. Muestra de ello es la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI) que cuenta actualmente con más de 60 ciudades miembro.

Sin embargo, existe también una elevada heterogeneidad de experiencias, enfoques y grados de avance. Estas diferencias son especialmente marcadas entre las grandes ciudades y el resto del territorio español.

Brecha smart urbana-rural

Se entiende como brecha digital la desigualdad en el acceso o conocimiento en relación a las nuevas tecnologías (UGT, 2015).

El desarrollo de las ciudades inteligentes está dando paso en España a un nuevo tipo de brecha digital, la “brecha smart”, en función de la desigualdad en el acceso a los servicios de smart city. Aquellos ciudadanos habitantes de entornos rurales y municipios pequeños que no estén avanzando en el paradigma de las ciudades inteligentes no dispondrán de acceso a la administración electrónica o a los nuevos servicios desarrollados en el marco de la smart city.

Extensión del modelo de “ciudad inteligente”

El concepto “smart” no debe estar limitado al ámbito de grandes urbes, sino que puede ser extensible a municipios pequeños e incluso a regiones y territorios.

Las ciudades o municipios pequeños no disponen en muchos casos de los recursos necesarios, económicos y organizativos, de las economías de escala o las condiciones necesarias para transformarse en ciudades inteligentes. Para el desarrollo del paradigma smart en estos entornos, es necesario un enfoque distinto más colaborativo y con vocación territorial.

Un caso singular en este grupo son los municipios menores de 20.000 habitantes, que en el caso de España se corresponden a un 95% de los Ayuntamientos del país.

Figura 1. Municipios según población (Datos INE 2014)
Figura 1. Municipios según población (Datos INE 2014).

Otro caso específico de especial relevancia son los territorios insulares, en los que la aplicación del modelo smart permite mitigar el impacto que el factor insular puede tener en la economía y sociedad de esos territorios.

La importancia que puede tener la aplicación de las nuevas tecnologías y el paradigma de ciudad inteligente para los territorios insulares es claramente respaldada por parte de Ministerio de Industria, Energía y Turismo a través de la convocatoria por parte de Red.es de ayudas para el desarrollo del programa de Islas Inteligentes de la Agenda Digital para España.

Retos y barreras de los entornos rurales e insulares

Como se ha planteado en la introducción, los municipios pequeños y los entornos rurales o insulares, se encuentran con barreras específicas en el reto de avanzar en el modelo de ciudad inteligente. Algunas de estas barreras son insuficiente masa crítica para abordar ciertos proyectos o proveer algunos servicios, dificultad de acceso a conocimiento específico y a profesionales especialistas en el sector o menor poder de atracción a inversiones por parte del sector privado. Esta última barrera cuenta con un ejemplo que es tan relevante que merece una mención propia, el retraso respecto a las grandes urbes en el despliegue de infraestructura de telecomunicaciones en municipios pequeños y en zonas aisladas, actualmente especialmente en el caso de la fibra óptica (FTTH).

Figura 2. Retos y barreras de los entornos rurales, islas y pequeños municipios
Figura 2. Retos y barreras de los entornos rurales, islas y pequeños municipios.

Las claves para el desarrollo de entornos rurales e insulares inteligentes

Se han identificado una serie de barreras y retos a nivel general en relación con los entornos rurales e insulares. Por este motivo cobra especial interés el foco en estos entornos ya que corremos el riesgo que no puedan acceder al impulso y los beneficios que el paradigma Smart supondría para ellos y sus ciudadanos. Se plantean a continuación una serie de aspectos clave en el desarrollo del paradigma smart en este tipo de entornos.

El primer aspecto clave consiste en propiciar la colaboración entre los municipios del entorno, las administraciones supra-locales y otros agentes del territorio. Este punto es especialmente útil para superar la barrera de insuficiente masa crítica para algunas iniciativas ya que permite obtener economías de escala a través de la compartición de servicios y proyectos conjuntos a nivel de región. Un caso específico de servicio smart que es fácil y muy útil compartir entre municipios son las plataformas TIC. Desarrollar una plataforma TIC multi-entidad para ser usada por los distintos municipios de un entorno y las entidades supra-locales de este, les permite disponer de un servicio de ciudad inteligente de gran valor que de otra manera les seria difícilmente alcanzable.

Otro resultado de la creación de estos ecosistemas de colaboración, y que resulta un catalizador de entornos más inteligentes, es el intercambio de conocimiento y experiencias. Este ecosistema, que puede y debe incluir tanto agentes internos como externos del propio territorio, es imprescindible en el desarrollo de entornos smart ya que permite avanzar de manera más eficiente, segura y exitosa sin repetir errores que ya hayan cometido otros entornos o municipios.

Por otra parte, los entornos rurales y las islas cuentan con un importante patrimonio natural y cultural, activos no siempre ben detectado, que les aportan valor y les distingue de los otros. Saber preservar, gestionar y aprovechar este patrimonio es un aspecto crucial para su sostenibilidad económica. En este aspecto, una gestión inteligente puede permitir al entorno preservar su patrimonio y a la vez apalancarse en estos activos para promover la dinamización económica del territorio.

La gestión de la singularidad es otro de los puntos relevantes a tener en cuenta al desarrollar un entorno smart, aprovechando los activos del municipio para diferenciarse respecto otros territorios y posicionarse. Como activos para esta singularización se pueden considerar el patrimonio natural y cultural mencionado anteriormente, pero también otros aspectos como las infraestructuras de transporte cercanas, la orografía y ubicación del territorio, las instalaciones deportivas disponibles o el hecho de ser un punto de tradición deportiva especializada.

Tanto la gestión inteligente del patrimonio cómo la singularidad del territorio son potentes herramientas para aquellos entornos turísticos que se enfrentan al reto de la estacionalidad del turismo. Ejemplos de estos entornos son las islas que cuentan con mayor afluencia de visitantes en los meses de verano, por el turismo de “sol y playa”, o bien zonas de montaña donde gran parte del turismo acude a esquiar en invierno.

Finalmente, para obtener todo el potencial que el despliegue de un entorno inteligente puede ofrecer es clave desarrollar una estrategia global de región liderada por la administración supra-local del entorno y consensuada con todos los municipios y otros agentes relevantes de la región. De esta manera se propicia que todos los actores del territorio caminen hacia la misma dirección, potenciando las sinergias y evitando que ningún municipio quede atrás en el proceso.

Figura 3. Claves para el desarrollo de entornos rurales e insulares inteligentes.Figura 3. Claves para el desarrollo de entornos rurales e insulares inteligentes.

Conclusiones

Los entornos rurales e insulares se enfrentan a barreras y retos específicos en el despliegue de iniciativas de ciudad inteligente. Con el objetivo de facilitar el acceso de estos territorios a los beneficios que el paradigma Smart supondría para ellos y sus ciudadanos, es vital una buena identificación de los activos, la creación de un ecosistema de colaboración que busque economías de escala así como la definición de una estrategia integral de territorio.

Referencias